VISIBLE Y TANGIBLE

VISIBLE Y TANGIBLE

Por: Carlos Cartañeda Gómez del Campo. 19 de Mayo, 2019.

La aparición súbita de elementos nuevos, desconocidos en el mundo real o filosófico ha sido ampliamente estudiada y discutida. Hay tantas conclusiones como propuestas al respecto. Platón en su diálogo con Timeo plasma una vasta explicación de cómo el cosmos existe derivado de ideas preconcebidas por el hacedor bueno, y ha nacido porque es «visible, tangible y tiene cuerpo».

Con una explicación muy rica, plantea como a partir de elementos eternos, se crea finalmente el cosmos.

En el mundo del toreo hay elementos eternos, fundamentales, pero no deja de evolucionar. Al paso del tiempo hemos llegado al mundo al revés.

De las capeas, «la legua», el torerito con el pitillo en la boca y el hatillo al hombro, hemos pasado a las escuelas taurinas. De la personalidad a la mecanización. De ganarse una tarde en un pueblo con la oreja del anterior, a padrinos influyentes, ricos con ganas de figurar y padres con dinero, entregados a pagar la carrera novilleril, para torear un número de festejos acorde a la bolsa del mecenas y la calidad del joven aspirante.

Primera cima conquistada.

Llega la alternativa.

A rodar a la sima.

Pero aquí el mecanismo del pagano ya no funciona tan eficientemente. Ya hay pueblos, ferias y capitales. Figuras, toreros de gran calidad que apuntalan carteles y muchos en la eterna búsqueda de la oportunidad.

Antes el salir de la sima era un poco lo que hoy es la carrera de un novillero, quitando el financiamiento. Un pueblo, otro, una feria de menor relevancia, una recomendación de un taurino importante para finalmente llegar a Madrid a refrendar el éxito.

Hoy la terrible realidad es que la oportunidad se llama Madrid. Y en Madrid, ni en los restaurantes ni en la plaza las cosas se piden por favor. Se piden en voz alta, se ordenan. Madrid cobra de contado y paga a plazos. Y ayer Aguado llegó a Madrid. En su fundón los elementos eternos del toreo, esos que no cambian. Torear es decir. Ayer Aguado refrendó su arranque a la cima. Con la llave eterna de la personalidad y el toreo de cintura dijo muchísimo. La cerrada ovación de Madrid en pie ante los fundamentos eternos, que no sevillanos, lo pone en ruta. Pablo Aguado es visible, tangible y tiene cuerpo. 

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