«Pijotero» Perera

«Pijotero» Perera

Por Juan Carlos Mesa

Protestada puerta grande de Perera, que desorejó a un toro de Fuente Ymbro, pleno de virtudes. Silenciados un Diego Urdiales al que se esperaba con ilusión tras la pasada feria de otoño y un Finito de Córdoba que lidio el peor lote de la tarde.

Día de San Isidro en Madrid, segundo festejo de la feria y por primera vez en muchos años se colgó el cartel de no billetes. En tarde calurosa el público madrileño acudió en masa a la llamada del primer cartel que alumbró el famoso bombo, uniendo los destinos de Miguel Ángel Perera y el hierro gaditano de Fuente Ymbro, o lo que es lo mismo, a «Pijotero», un toro castaño, virtuoso, que traía consigo la sexta puerta grande del extremeño en Las Ventas. 

Completaban el cartel el triunfador de la pasada feria de otoño, Diego Urdiales y un renacido Juan Serrano, Finito de Córdoba, en el primer cartel de importancia de la temporada en el que no había entrado en sustitución de algún compañero, como había sucedido en Castellón y Valencia. La presencia del Rey Emérito y la Infanta Doña Elena terminaron de pintar un lienzo digno del mismísimo Francisco Goya.

«Pijotero» y Perera nos entregaron una faena para el recuerdo, por ese pitón derecho que era oro puro, un toro de categoría y nobleza, que surcaba el albero respondiendo a las exigencias del torero, acudiendo el animal desde lejos al envite de la muleta, cuidando todos los detalles de la lidia, no en vano supo administrarle Perera sabedor de lo que allí se estaba cociendo. Por poner algún pero, la demora en cuadrar al animal para darle muerte, que le costó un aviso y las protestas de un amplio sector de los tendidos que consideró excesivo premio por parte del palco la concesión de una segunda oreja, cuya petición honestamente carecía de los suficientes decibelios y la debida intensidad. 

Volvía Diego Urdiales al lugar de los hechos, siete meses después, misma ganadería e idéntico traje que el que lució en la exitosa feria de otoño, donde se consagró como lo que es, un gran matador de toros. Nos dejó dos faenas distintas, la primera que fue a más, con un toro difícil al que el riojano manejó con firmeza, a base de colocación, faena más para su satisfacción personal que para la del tendido. Y una segunda faena que fue a menos, con un toro descastado, que desencantó a un público que vino ilusionado con lo que pasó hace unos meses. Al menos, tal y como manifestó a las cámaras de la televisión, se fue feliz a casa.

Finito de Córdoba lidió el peor lote de la tarde, de hechuras contrapuestas, el primero bajo, de comportamiento irregular, embistiendo a arreones, y un segundo más alto, 621 kilogramos dio en la báscula, que se paró de inicio, lo que junto a las crecientes ráfagas de viento, impidieron ver a un Finito de Córdoba, camino de los veintinueve años de alternativa, intentando mostrar sus múltiples virtudes a los aficionados más jóvenes.

Y como no es oro todo lo que reluce, los toreros de plata hoy también brillaron bajo el sol de Madrid, excelentes tercios de Curro Javier, Javier Ambel y Vicente Herrera, aplaudidos por una plaza de Las Ventas que celebró su día grande como hacía mucho no recordaban los más viejos del lugar.

Ficha del festejo

Plaza de toros de Las Ventas.- Madrid. Toros de Fuente Ymbro  para los diestros Finito de Córdoba, Diego Urdiales y Miguel Ángel Perera. Colgado el cartel de no hay billetes. Festejo presidido por el Rey Emérito D. Juan Carlos y Dña. Elena de Borbón. Corrida de Fuente Ymbro con buenas hechuras en general, permisivos todos ellos a excepción del tercero, en el castigo del tercio de varas.

Finito de Córdoba, silencio en su lote

Diego Urdiales, silencio tras aviso y silencio

Miguel Ángel Perera, dos orejas la segunda protestada con ovación al toro en el arrastre y silencio

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