Sonrisas y lágrimas

Sonrisas y lágrimas

Por Juan Carlos Mesa Jueves, 30 de mayo de 2019

Oreja de peso para Román Collado, a Roca Rey el palco le negó otra en el sexto. Escribano resultó gravemente cogido en el cuarto.

Decimoséptimo festejo de la feria de San Isidro, tercer homenaje al encaste de Albaserrada y sexto bombo, el que unió a Andrés Roca Rey con el hierro madrileño de Adolfo Martín. Completaban terna Manuel Escribano, en su única tarde de la feria y Román Collado en su segunda aparición tras la corrida del viernes 17, de El Tajo y La Reina. Anunciado lleno de no hay billetes y la ya habitual presencia de la Casa Real en la persona del Rey Emérito y Doña Elena.

Debutaban con Adolfo Martín Román Collado y Roca Rey, no así Manuel Escribano que lidiaba por cuarta vez en San Isidro. Dos lotes de toros, los tres primeros de peor condición, el primero sin emoción alguna en la embestida, el segundo con muy malas ideas, acabó prendiendo a Román en el glúteo y el tercero que vino a menos de inmediato, Mejores los tres segundos que permitieron lucir a los tres matadores, aplaudidos los tres en el arrastre.

Como en la vida misma, se conjugan en instantes la amargura y la alegría. La tristeza de un Manuel Escribano que en el cuarto de la tarde, tras brillar en banderillas, topó con un animal que mutó, de un inicio con profundidad, repetidor en la muleta, de repente viró en un animal diferente sin las mismas virtudes, que empezó a buscar al de Gerena hasta que le encontró, corneándole en el muslo izquierdo. No es dudoso Manuel en la entrega y apostar fuerte, es su única bala en el cargador, arriesgó como hace siempre y se disparó. Empiezan a ser muchas las heridas de guerra, a estas horas aún continuaba en la enfermería de la plaza.

Y alegría la de un Román, que en el quinto cuajó a un gran toro, pleno de esa madurez que ya tiene que demostrar, poderoso, firme, luciendo por ambos pitones, el animal que no humillaba de inicio acabó haciéndole, sufriendo una mutación contrario a la del cuarto. Oreja importante para el valenciano, primera en un San Isidro, que debe servirle de mucho este año.

Y sonrió, amargamente, Roca Rey, quizá con el mejor toro de la tarde, el sexto, un toro que entró al desafío del peruano, que le exigió y exigió por bajo, tirándole muletazos largos, gustándose en esos eternos pases de pecho que pusieron en pie a la plaza. Pudo ser faena de dos orejas de haber estoqueado a la primera, incomprensiblemente el palco le negó la petición fuerte de una. Volverá en la de Victorino del Río el próximo 15 de junio.

Aunque no pertenece a esta crónica, hoy el detallazo torna en feo: estuvo Las Ventas o parte del público, protestón con Roca Rey, al que no «obligaron» a salir a saludar tras la puerta grande de la corrida de Parladé. Feo desaire a un torero que a día de hoy está salvando la cara a la fiesta nacional, llevándola a los rincones más recónditos del planeta.

Plaza de toros de Las Ventas.- Madrid. Toros de Adolfo Martín para Manuel Escribano, Román y Roca Rey. Lleno de «no hay billetes»

Ficha del festejo:

Manuel Escribano, silencio tras aviso con leves pitos al toro y herido

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