POR: J.C.M.

En 2018 Juan José Padilla cumplirá veinticinco años en los ruedos, repartidos en dos etapas muy diferenciadas, un antes y un después de la gravísima cogida que sufrió en Zaragoza en el año 2011. Será el año de su retirada, un punto y final diseñado con la suficiente antelación para poder despedirse de una afición que tanto le ha agradecido la entrega y el esfuerzo que derrocha cada tarde allá por donde va, en inferioridad de condiciones pero no dejándose en el tintero nada de lo que lleva dentro. Sentido homenaje a un torero valiente donde los haya que demostró que hay otra forma de torear solo al alcance de los héroes.

El pasado 24 de noviembre anunciaste tu retirada para finales de 2018. ¿Es la decisión más difícil que has tenido que tomar en tu vida?

No, para nada, es una decisión tomada desde la felicidad, desde el orgullo, con naturalidad y con unas sensaciones muy positivas. Estoy orgulloso de haber cumplido dos etapas maravillosas en el toreo y anuncio mi retirado estando en un momento fantástico a nivel profesional y personal.   

Imagino que ha sido una decisión muy meditada, ¿pero cómo ha sido el proceso de maduración de la misma?

Lo decidí rápidamente, tras acabar la temporada pensé que más de lo conseguido no podía pedirle a Dios. Mi antes y después como torero ha sido mucho más de lo esperado, estos últimos seis años jamás pude pensar que sobrepasaría las quinientas corridas, indultaría un toro en La México o saldría por la Puerta del Príncipe en Sevilla, aunque también ha habido algún que otro fracaso, de los cuales nos alimentamos los toreros para seguir luchando. La temporada próxima cumplo veinticinco años toreando y es el momento de decir adiós aunque es cierto que tras este año me he llegado a plantear liderar el escalafón pues me encuentro pletórico de forma, feliz en la cara del toro pero he preferido ser honesto y dejarlo en el mejor momento. Además de aparcar el toro, aparco el médico y la afición y es maravilloso ser tú mismo quien lo haga.

¿Qué peso ha tenido en este punto y final tu familia?

Ocupa un papel importante en mi vida pero la decisión la toma el Padilla torero. Me ha apoyado en todas mis decisiones tanto en la reaparición como ahora y saben de mi amor propio y mis ilusiones. Estuvieron a mi lado en un momento duro y difícil como fue la decisión de reaparecer en Olivenza y en otros muchos muy complicados como las múltiples operaciones a las que me he sometido. Cuando les he anunciado a mi mujer y a mis hijos mi retirada han compartido felizmente la noticia conmigo y lo van a disfrutar mucho. Lo mismo te puedo decir de mis padres y mis hermanos, he recibido multitud de mensajes y llamadas de mis compañeros y de mis amigos muy emocionados por la noticia.

Tras veinticinco años de carrera, ¿con qué dos o tres momentos te quedarás en el recuerdo para siempre?

Me quedo con los inicios de la etapa del «Panaderito» en la que aprendí a conocer este mundo del toro, desde esa niñez en la que empecé a tener contacto con esta profesión en la ruta de toro con las figuras del toreo a las que idolatraba, como Dámaso González, Manzanares, Ruiz Miguel  o Antoñete, que pasaban por la ruta para tentar. Eran el espejo en que me miraba, me fijaba en sus coches, en su forma de hablar y entender la tauromaquia. Posteriormente tuve la suerte de compartir muchos momentos con ellos, dentro y fuera de la plaza. Me quedo con los sueños cumplidos como tomar la alternativa, hacerme matador de toros, estar en todas las grandes ferias aunque me pasase dieciocho años matando corridas duras lo cual no me importaba porque mi ilusión era estar ahí. Tras el percance de Zaragoza tuve la oportunidad de vivir la cara amable del toreo entrando en un circuito diferente por el tipo de corridas que pasé a matar, permitiéndome, como te comentaba antes, abrir la Puerta del Príncipe en La Maestranza o indultar un toro en La Monumental de México y muchas otras sensaciones agradables que Dios me ha regalado.

Te espera como dijiste en la rueda de prensa una temporada 2018 preciosa. ¿Cómo imaginas que será cada uno de esos «penúltimos» paseíllos en plazas tan especiales donde has vivido grandes tardes de triunfo?

Será un año lleno de emociones y de sensaciones positivas pero no voy a dejar mi identidad de lado ni de ser el Padilla que soy, quiero devolver a la afición todo el cariño que me ha dado intentando estar a la altura que se merece. Estaré donde ella me requiera, con honradez y con el amor propio que siempre le he demostrado. Tendré la ilusión de vestirme de torero y no pensar que me estoy retirando sino que lo hago para dar la cara como otras tantas veces a lo largo de mi carrera. Serán sin duda tardes de fuertes emociones pero delante del toro se verá la entrega y el pundonor que el público espera de mí. Espero que el animal ayude y que Dios me de el empujón necesario para poder hacer disfrutar a la gente.    

Sin duda habrá uno muy especial en Zaragoza… Conociéndote estoy seguro de que tendrías pensado desde hace mucho tiempo concluir tu carrera en aquella plaza que tanto ha influido en tu carrera…

Es una plaza siempre especial, le debo mucho porque ahí, donde parecía que todo acababa, realmente empezó todo. En Zaragoza tengo grandes amigos, el equipo del doctor Val-Carreres se portó conmigo fenomenal, la gente de hospital Miguel Servet y el equipo de maxilofacial; y sin duda la afición, muy entregada siempre conmigo. Para mí torear allí supone una gran responsabilidad, son muchas emociones y luego ya el toro ayudará o no como bien hizo este año el de Matilla.

¿Qué le pide Juan José Padilla a su público en este año de retirada?

A mi gente no puedo pedirle nada tan solo que me exijan para yo poder mostrar mi capacidad de superación. El público está para exigir y el torero para superarse.

¿Qué crees que te ha faltado por conseguir en este mundo del toro?

Muchas cosas, un torero nunca llega a su techo, tiene que exigirse siempre a sí mismo más. Yo tengo una espina clavada con Madrid aunque después de haber lidiado toros importantes no me queda nada pendiente es esa plaza, habiendo cumplido con una afición, la de Las Ventas, que tanto me respeta. Estoy satisfecho pero, ¿a quién no le gusta abrir la puerta grande de la primera plaza del mundo?; es un sueño que aún espero poder conseguir. Me faltan cosas por alcanzar como torero y por supuesto como persona, todos tenemos que tratar de ser mejores cada día.

Imagino que es un adiós definitivo, ¿pero sin acritud o con algo que reprochar especialmente a aquellos que fueron muy críticos con tu forma de vivir el toro en esta última etapa?

No guardo rencor a nadie, no soy una persona rencorosa. Es un adiós lleno de orgullo y felicidad y he sido precisamente yo quien ha elegido el momento, el mejor de mi carrera y de mi vida personal. No recuerdo a nadie que me haya querido cortar el cuello porque siempre he seguido mi camino y he conseguido pese a las trabas y barreras que me han puesto las cotas más altas.

Y tras el final del toro, ¿qué será de Padilla?

Padilla y el ciclón soplarán en otros ruedos, me retiraré con cuarenta y cinco años y pensando en seguir cerca del toro que es mi pasión y mi vida, me lo ha dado todo y se lo debo todo. Seguramente me necesitará en alguna faceta o al menos yo a él y ahí estaré. Tengo ofertas importantes paralelas a la profesión que me ilusionan. Hay un momento en la vida en el que tienes que ir enfocando el final de tu carrera que es lo que ahora me preocupa y luego iré pensando en el futuro pero eso ahora está aún lejano.

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