El año que perdimos tantas cosas

El año que perdimos tantas cosas

Por: Manolo Molés

MIÉRCOLES 12 DE AGOSTO DE 2020

En esta pandemia (también taurina) vamos a salir muy tocados a no ser que los milagros vuelvan y nos toque la lotería del mañana

Cuando nos refiramos, en el futuro, a este extraño, semivacío, incompleto oficio de recuperación de los pueblos (eso hacía falta), y de olvido de las grandes ferias (eso sí que va a hacer daño digan lo que digan) seguro que añadiremos: “aquel año en que perdimos tantas cosas, en el que dimos pasos atrás, en el que la horda anti se nos subió a la chepa, a la cabeza, a los sentimiento”, porque en esta pandemia (también taurina) vamos a salir muy tocados a no ser que los milagros vuelvan y nos toque la lotería del mañana.

Si una plaza de segunda y tercera donde caben ocho mil se puede abrir con cuatro mil, por qué tienen seis candados Valencia, Sevilla, Madrid, Pamplona, San Sebastián, la capital de La Rioja, Bilbao, Salamanca (vete a saber), Zaragoza y así podríamos seguir.

Pero está grave. No nos engañemos. Aumenta el ejército de los antis porque ahora, además, se puede ser anti todo y no hace falta ni analizarlo. Y vuelvo a lo del inicio: pero nos hemos acordado de los pueblos cuando no había otra grande donde agarrarse. Y ahí se han montado ferias para aguantar y está bien. Pero todas las grandes plazas, los enormes escenarios de la “grandeur”, solo se están abriendo en las Galias, en ese Arles que no se rinde y más. Pero aquí el cerrojo, el sonrojo, el acojone político, el conformismo del toro, nos tienen cerrados las catedrales, las plazas del toro, los cosos donde se gana o se pierde. Y no hay llaves para abrirlos. ¿Por qué? Si una plaza de segunda y tercera donde caben ocho mil se puede abrir con cuatro mil, por qué tienen seis candados Valencia, Sevilla, Madrid, Pamplona, San Sebastián, la capital de La Rioja, Bilbao, Salamanca (vete a saber), Zaragoza y así podríamos seguir.

Es verdad que tiene mucho que ver en este hermético cierre de las grandes plaza los políticos, por mantener “la soldada” son capaces de traicionar a Pedro Romero. Y no perder el sillón y la vara.

Hay toros en el campo para dar cien corridas en plazas de primera y nadie va a comprar. El que se jode de verdad, la víctima, junto con el aficionado, es el ganadero serio

Pero nosotros también tenemos culpa. Coño, ¿ni una ni dos ni tres plazas? Hay toros en el campo para dar cien corridas en plazas de primera y nadie va a comprar. El que se jode de verdad, la víctima, junto con el aficionado, es el ganadero serio, de toros encastados, bravos, a los que hay que poder y lidiar como Cúchares manda.

A veces es mejor estarse quieto que montar espectáculos en los que la enorme verdad del toreo queda opacada totalmente. Mira en Francia como ha abierto Arles. Y a ver si Simón abre Nimes y si la pandemia no lo arrasa todo, ya verás como Francia, cumpliendo todas las normas legales, nos marca el ejemplo.

¿Y sabes por qué me cabreo?, porque si todas las plazas grandes están selladas y solo vamos al complemento de las de segunda y tercera, estamos haciendo la ecuación al revés. A los pueblos fueron siempre una figura y dos con menos cartel. Ahora las figuras quieren volver a los pueblos. Y su lugar, bien sudado, es abrir las plazas donde triunfaron y se hicieron figuras. A los pueblos tuvieron que ir antes, no ahora.

Fuente: La página de Manolo Molés / aplausos.es

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